La Gran Muralla
Recorre uno de los monumentos más impresionantes del mundo en tramos menos masificados, rodeado de montañas y paisajes espectaculares. Una experiencia que te transportará a la grandeza del Imperio Chino.
Una ciudad donde la grandeza imperial convive con la China contemporánea. Templos milenarios, palacios legendarios y la Gran Muralla como telón de fondo.
Descubre los lugares que han definido la historia, la política y la cultura china durante siglos.
Recorre uno de los monumentos más impresionantes del mundo en tramos menos masificados, rodeado de montañas y paisajes espectaculares. Una experiencia que te transportará a la grandeza del Imperio Chino.
El mayor complejo palaciego del mundo, símbolo absoluto del poder imperial chino durante más de 500 años. Recorre sus 9,999 habitaciones y sumérgete en la historia de las dinastías Ming y Qing.
Un espacio sagrado donde los emperadores pedían buenas cosechas y donde hoy la vida local se manifiesta al amanecer. Observa a los habitantes practicando tai chi y actividades tradicionales en este parque histórico.
Pasea por los antiguos callejones donde se conserva la vida tradicional pekinesa, lejos del ritmo frenético moderno. Descubre patios escondidos, pequeños templos y la auténtica vida comunitaria de Pekín.
El jardín imperial más famoso de China, diseñado como refugio de verano para la corte. Navega por el lago Kunming y admira la arquitectura tradicional rodeada de paisajes cuidadosamente diseñados.
Degusta el auténtico pato laqueado de Pekín, una tradición culinaria que se remonta a la dinastía Yuan. Experiencia completa que incluye visita a un restaurante centenario y demostración del corte tradicional.
Pekín, la capital de China por más de 800 años, es una ciudad de contrastes fascinantes. Aquí, los rascacielos ultramodernos conviven con templos milenarios, y la tradición se mezcla con la innovación en cada esquina.
Como sede del poder durante las dinastías Ming y Qing, Pekín acumuló una riqueza arquitectónica y cultural sin igual. La Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo y los numerosos palacios y templos son testimonio de este glorioso pasado imperial que aún define el carácter de la ciudad.
La planificación urbanística de Pekín, con su eje norte-sur y la disposición concéntrica de murallas (hoy convertidas en avenidas), refleja la cosmovisión tradicional china donde el emperador era el centro del universo.
Hoy, Pekín es una metrópolis global que alberga desde el distrito financiero de CBD hasta el vibrante arte callejero del 798 Art District. La ciudad ha sabido preservar su patrimonio mientras abraza la modernidad, creando una identidad única que atrae tanto a viajeros como a innovadores.
Los Juegos Olímpicos de 2008 marcaron un punto de inflexión, mostrando al mundo una Pekín moderna y dinámica, simbolizada por edificios icónicos como el Estadio Nacional (Nido de Pájaro) y el Centro Acuático Nacional (Cubo de Agua).
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